El auge del entretenimiento por streaming no solo ha transformado la forma en que millones de personas consumen contenidos audiovisuales, sino que también se ha convertido en un terreno fértil para el ciberdelito. A medida que las plataformas digitales amplían su alcance, los delincuentes informáticos perfeccionan estrategias para engañar a los usuarios y obtener información
El auge del entretenimiento por streaming no solo ha transformado la forma en que millones de personas consumen contenidos audiovisuales, sino que también se ha convertido en un terreno fértil para el ciberdelito. A medida que las plataformas digitales amplían su alcance, los delincuentes informáticos perfeccionan estrategias para engañar a los usuarios y obtener información sensible a través de fraudes cada vez más sofisticados.
A nivel global, el número de suscripciones a servicios de streaming ya alcanza los 1.850 millones y, de acuerdo con proyecciones de Digital TV Research, esta cifra podría superar los 2.000 millones hacia finales de 2026. En Colombia, el fenómeno también es significativo: según datos de DataReportal y The Competitive Intelligence Unit (The CIU), cerca del 22 % de la población utiliza de manera directa plataformas como Netflix, HBO Max, Disney Plus, Apple TV y Prime Video, entre otras.
Este crecimiento sostenido ha llamado la atención de los ciberdelincuentes, quienes ven en estos servicios una oportunidad para desplegar campañas masivas de estafa digital. Por esta razón, y en el marco del Día Mundial de la Protección de los Datos Personales, que se conmemora el 28 de enero, expertos en ciberseguridad insisten en la necesidad de reforzar las medidas de prevención y concienciación entre los usuarios.
Así operan las estafas digitales
De acuerdo con los análisis de inteligencia de amenazas de Fortinet, los ataques más frecuentes se basan en técnicas de phishing, una modalidad de fraude que busca engañar al usuario mediante mensajes que aparentan provenir de empresas legítimas. Los delincuentes envían correos electrónicos o mensajes de texto que imitan con gran precisión la identidad visual de las plataformas de streaming, incluyendo logotipos, colores y estilos de comunicación.
“El fraude suele comenzar con mensajes que apelan a la urgencia, como supuestos problemas de facturación, bloqueos inmediatos de cuentas o promociones extraordinarias por tiempo limitado. La intención es generar presión emocional para que la víctima actúe sin verificar la información”, explicó Arturo Torres, director de Inteligencia contra Amenazas de FortiGuard Labs para Latinoamérica y el Caribe.
Estos mensajes suelen incluir enlaces que redirigen a sitios web falsos, diseñados para replicar las páginas oficiales de las plataformas. Una vez allí, el usuario es inducido a ingresar sus credenciales de acceso o datos financieros, como números de tarjetas de crédito.
“Cuando una persona introduce su información en estos portales fraudulentos, los atacantes no solo toman control de la cuenta de streaming, sino que también pueden utilizar esos datos para cometer fraudes más complejos, robar identidad o lanzar ataques de mayor escala”, advirtió el especialista.
Un ciberdelito cada vez más sofisticado
La evolución de estas estafas ha alcanzado niveles de alta sofisticación. En algunos casos, los delincuentes emplean herramientas de inteligencia artificial para personalizar los mensajes y evadir los filtros de seguridad tradicionales. Además, analizan hábitos de consumo y calendarios de estrenos para lanzar campañas de phishing coincidiendo con lanzamientos globales muy esperados, aumentando así la probabilidad de éxito.
El riesgo se incrementa en entornos laborales cuando los empleados acceden a servicios personales desde dispositivos corporativos o redes empresariales, lo que puede generar brechas de seguridad capaces de comprometer información crítica de las organizaciones.
Frente a este panorama, los expertos coinciden en que la protección no depende únicamente de soluciones tecnológicas avanzadas. La adopción de una cultura de ciberseguridad, basada en la verificación constante y la desconfianza frente a mensajes alarmantes, se ha convertido en una de las principales líneas de defensa.
Recomendaciones para evitar caer en la trampa
Entre las principales medidas de prevención, los especialistas destacan la importancia de desconfiar de cualquier mensaje que genere urgencia. Ante notificaciones de pagos fallidos o bloqueos de cuenta, se recomienda no hacer clic en enlaces incluidos en correos o mensajes, sino ingresar directamente a la aplicación oficial o escribir manualmente la dirección del sitio web en el navegador.
Asimismo, ninguna empresa legítima solicita contraseñas, códigos de verificación o datos bancarios a través de enlaces enviados por correo electrónico, SMS o redes sociales. Cualquier solicitud de este tipo debe considerarse una señal clara de fraude.
Otra recomendación clave es activar la autenticación de dos factores, una capa adicional de seguridad que impide el acceso a la cuenta incluso si un atacante obtiene el usuario y la contraseña. Finalmente, el uso de herramientas de seguridad confiables —como antivirus actualizados, filtros antiphishing y gestores de contraseñas— permite detectar sitios falsos y bloquear amenazas antes de que se concreten.
En un entorno digital en constante evolución, la combinación de tecnología, información y hábitos responsables se perfila como la estrategia más eficaz para proteger los datos personales y evitar ser víctima de fraudes en línea.










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