Los lentes inteligentes de Meta se han convertido en uno de los dispositivos tecnológicos más polémicos del momento. Aunque millones de personas ya los utilizan y las ventas siguen creciendo a gran velocidad, también aumentan las preocupaciones relacionadas con la privacidad, el consentimiento y el uso indebido de grabaciones hechas sin conocimiento de terceros. El
Los lentes inteligentes de Meta se han convertido en uno de los dispositivos tecnológicos más polémicos del momento. Aunque millones de personas ya los utilizan y las ventas siguen creciendo a gran velocidad, también aumentan las preocupaciones relacionadas con la privacidad, el consentimiento y el uso indebido de grabaciones hechas sin conocimiento de terceros.
El debate se intensificó luego de que comenzaran a viralizarse videos grabados con las gafas Ray-Ban desarrolladas por Meta, en los que usuarios registran conversaciones, bromas o interacciones con personas en espacios públicos sin advertirles que están siendo filmadas.
En varios casos, mujeres denunciaron haber sido grabadas en playas, tiendas o calles mientras desconocían completamente que estaban apareciendo en videos destinados a redes sociales como TikTok o Instagram. Algunas descubrieron el contenido únicamente después de que las grabaciones se hicieran virales y comenzaran a recibir comentarios ofensivos en internet.
Una de las afectadas contó a la BBC que, cuando le pidió al creador del video que eliminara las imágenes donde aparecía sin autorización, este le respondió que borrarlas tendría un costo económico.
Actualmente, Meta domina ampliamente el mercado de gafas inteligentes. Según datos citados por la compañía, más del 80 % de las ventas de este tipo de dispositivos corresponden a sus modelos desarrollados junto a EssilorLuxottica. Hasta ahora se habrían vendido alrededor de siete millones de pares en todo el mundo.
El éxito comercial se explica, en parte, por el diseño discreto del dispositivo. A diferencia de antiguos intentos tecnológicos como las Google Glass, los lentes de Meta conservan la apariencia tradicional de unas Ray-Ban convencionales, integrando cámaras casi invisibles, pequeños altavoces y funciones impulsadas por inteligencia artificial.
Los usuarios pueden tomar fotografías o iniciar grabaciones con apenas tocar la montura, lo que ha generado críticas sobre lo difícil que resulta para otras personas darse cuenta de que están siendo grabadas.
Incluso algunos propietarios de los lentes aseguran haberse sorprendido al descubrir que el dispositivo había registrado imágenes o videos sin que ellos mismos fueran plenamente conscientes del momento exacto en que ocurrió.
La polémica aumentó todavía más después de que trabajadores contratados en Kenia denunciaran que debían revisar contenido explícito grabado con estos dispositivos para entrenar sistemas de inteligencia artificial de Meta. Según las denuncias, entre los archivos revisados había escenas sexuales y grabaciones tomadas en baños.
Esto derivó en demandas judiciales contra la compañía por parte de usuarios que afirmaron no saber que ciertos videos se estaban almacenando o compartiendo con terceros para revisión humana.
Meta ha defendido su política asegurando que los términos de servicio informan sobre la posibilidad de que ciertos contenidos sean analizados para mejorar sistemas de inteligencia artificial o moderación.
Sin embargo, expertos en privacidad consideran que la expansión masiva de este tipo de tecnología podría cambiar radicalmente las normas sociales sobre grabación y vigilancia en espacios públicos.
David Kessler, abogado especializado en privacidad en Estados Unidos, advirtió que millones de personas utilizando gafas con cámaras integradas podrían volver prácticamente imposible controlar las restricciones existentes en lugares sensibles como hospitales, tribunales, baños, cines o museos.
“Podríamos adentrarnos en terrenos bastante oscuros”, alertó el experto, quien considera que la sociedad aún no está preparada para convivir con dispositivos capaces de grabar discretamente en cualquier momento.
La preocupación también crece por reportes según los cuales Meta estaría explorando integrar reconocimiento facial en futuras versiones de sus lentes inteligentes. De concretarse, los usuarios podrían no solo grabar a desconocidos sin que estos lo noten, sino también identificarlos automáticamente en tiempo real.
Mientras tanto, Meta insiste en que el producto fue “diseñado para la privacidad” y pide a los usuarios actuar de manera responsable. La empresa recomienda no grabar personas que expresen incomodidad y apagar completamente el dispositivo en lugares sensibles.
Pero en la práctica, muchas de esas recomendaciones parecen ignorarse.
En redes sociales se multiplican los videos de bromas grabadas con estas gafas: personas engañadas en la calle, empleados ridiculizados, clientes filmados sin autorización o interacciones incómodas convertidas en contenido viral.
La influencer Aniessa Navarro relató sentirse profundamente incómoda al notar que la persona que realizaba un procedimiento estético íntimo llevaba puestos los lentes inteligentes de Meta. Aunque la trabajadora aseguró que no estaban grabando, la situación generó inquietud sobre los límites del uso de esta tecnología.
El caso recuerda las críticas que enfrentó Google hace más de una década con sus Google Glass, un dispositivo que terminó fracasando comercialmente tras ser ampliamente cuestionado por motivos de privacidad.
David Harris, exinvestigador de inteligencia artificial de Meta y actual académico de la Universidad de Berkeley, considera que esta nueva generación de lentes inteligentes podría enfrentar un rechazo social similar.
“Una tecnología como esta constituye, en esencia, una invasión de la privacidad”, afirmó Harris, quien cree que la resistencia pública aumentará a medida que los dispositivos se vuelvan más comunes.
Algunas señales de esa reacción ya comenzaron a aparecer. En diciembre, un hombre publicó un video quejándose de que una mujer había roto sus lentes Meta mientras él la grababa en el metro de Nueva York. Lejos de recibir apoyo, miles de usuarios en redes sociales defendieron a la mujer y celebraron su reacción.










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